Las personas a menudo cuando toman la decisión de comenzar a hacer terapia no han definido claramente cuáles son sus verdaderas motivaciones. Como terapeuta busco que los pacientes definan para qué hacen terapia y qué quieren conseguir en ella. De este modo podemos avanzar con claridad, y más adelante, poder definir si lo logramos o no.

Si vas a hacer terapia considero que lo más importante, una vez definido el objetivo, es enfocarte en tu zona de influencia para poder utilizar más efectivamente tus sesiones de trabajo personal.

Zona de influencia vs Zona de preocupación

La zona de influencia contiene todas las situaciones que me importan o me preocupan de las cuales tengo influencia directa y soy capaz de hacer algo para modificarlas. Esto incluye: mis acciones, hábitos, pensamientos, sentimientos, elecciones, etc.

La zona de preocupación incluye todas las situaciones que me preocupan, las cuales dependen de terceros y no tengo influencia sobre ellas. Por ejemplo: las elecciones y acciones de otras personas, el entorno, la situación social, etc.

Cuando estés en la sesión de terapia, recuerda el objetivo por el que estás allí y busca centrar toda tu atención dentro de las situaciones que pertenecen a tu «zona de influencia». De este modo vas a poder tomar conciencia de qué cosas puedes hacer para influir en las situaciones y mejorarlas.

Aprende a estar mucho más atento a la influencia personal que tienes sobre lo que te sucede, este es el mayor poder de transformar la realidad que estás creando.