Cuando ya has intentado de varias formas lograr que tu hijo mejore su conducta o su rendimiento escolar debes recordar que la presión normalmente no funciona. En algunos casos al presionarlo obtienes resultados pero no se sostienen en el tiempo, ni se fomenta algo tan valioso como la responsabilidad y la autogestión.

Como papá o mamá, debes enfocarte fundamentalmente en que tu hijo sepa con claridad cuál es la conducta deseada o el resultado específico a conseguir. Además, es necesario que entienda la importancia y encuentre motivación para llevar a cabo el esfuerzo de cambiar sus hábitos o comportamientos.

El contrato conductual es una técnica que permite impulsar y motivar conductas deseables en nuestros hijos, fundamentalmente en la adolescencia. Se trata de un documento escrito elaborado y consensuado que detalla las conductas que se esperan, los premios o recompensas a obtener por el logro de las mismas y las consecuencias ante la no realización.

Pasos para elaborar un Contrato Conductual

  • Identificar y elegir la conducta o resultado que queremos promover. Escribir esto de forma clara y simple, considerando que deben ser comprobables y medibles.
  • Reconocer el método de comprobación y evaluación del cumplimiento de las mismas.
  • Detallar las recompensas que se obtendrán ante el cumplimiento, así como también puede ser necesario detallar las consecuencias en caso de no llevar a cabo lo acordado.
  • Se establece la fecha de implementación y la duración del contrato.
  • Ambas partes deben estar conformes y de acuerdo con lo detallado anteriormente.
  • Se firma el acuerdo entre las personas que intervienen y participan. Puede ser papá, mamá, el hijo, maestra o profesor, terapeuta, etc..

Beneficios del Contrato Conductual

  • Promueve la comunicación y el consenso.
  • Logra claridad respecto a las conductas deseadas.
  • Aporta motivación y entusiasmo.
  • Es especialmente útil para personas con bajo nivel de autogestión y autocontrol.
  • Fomenta la meritocracia.

Es importante que revises que las conductas deseadas sean específicas, comprobables y cuantificables para corroborar su cumplimiento, de este modo podrás saber con seguridad cuándo tu hijo recibirá o no la recompensa. La conducta exigida debe ser realista, alcanzable y su recompensa inmediata. No es necesario limitarse a recompensas materiales, también hay recompensas sociales que son muy efectivas.

El contrato conductual es un método claro, motivador y práctico que te permitirá lograr cambios de conductas en el corto plazo y adicionalmente le estarás enseñando a tus hijos que la comunicación y la negociación son métodos importantes para conseguir objetivos.