El enojo es una emoción que surge al experimentar una situación amenazante o decepcionante. Aparece cuando no se satisfacen nuestras necesidades o expectativas, cuando no logramos nuestros objetivos o cuando las cosas suceden distinto a nuestras creencias de cómo deberían ser.

Tener Inteligencia Emocional nos permite entender que el enojo, al igual que cualquier otra emoción, tiene una función y es posible darle una utilidad.

Al enojarnos nuestro cuerpo genera una respuesta fisiológica. Se modifican algunas funciones corporales tales como los latidos cardíacos, la presión arterial y los niveles de adrenalina, entre otros. Todo esto genera que nuestro cuerpo se movilice y se predisponga a la acción.

Está en nosotros elegir reaccionar negativamente o bien utilizar la energía para nuestra mejora personal.

Muchas personas recomiendan contar hasta 10. Lo cierto es que hay veces que contar hasta 10 no alcanza y ¡sería necesario contar hasta 100! Aplicar esta filosofía tiene sus contra-indicaciones, nos lleva a reprimirnos y contenernos.

Considero que de nada sirve exigirnos una actitud tan pasiva, ya que desaprovechamos una energía valiosa. Reprimir el enojo nos lleva a perjudicar nuestro estado interior, nos lleva a enfermarnos.

En lugar de gastar esta energía expresando una actitud negativa o dando una reacción desmedida a un tercero, lo conveniente es canalizarla en una dirección que nos favorezca.

De esta emoción que nos incomoda podemos obtener el ímpetu para tomar una decisión que nos saque de nuestra zona cómoda. Gracias a ella podemos encontrar la fuerza para luchar por conseguir lo que nos beneficia, lo que queremos lograr.

Algunas personas se enojan con ellas mismas porque se han enojado con una situación o con una persona. Es mejor aprender del enojo y utilizarlo a favor en lugar de fortalecerlo con más negatividad y resistencia.

Lo que trabajo en sesión, junto con mis pacientes, es identificar la raíz del enojo y elevarnos por sobre la emoción. Una vez hecho esto definimos las acciones a llevar a cabo. Esto mejora el estado interno y la relación con los demás.

Sea cual sea la razón de tu enojo es posible aprovecharlo para tu beneficio. Ya sea que estés enojado contigo por algo que no estás haciendo en el estudio o trabajo, que tu enojo sea con alguna persona de tu entorno, o bien que te sientas incómodo en el lugar en donde vives; utiliza la energía del enojo para redireccionarte y generar una realidad diferente.