La base de la inteligencia emocional es el conocimiento de nuestras emociones, a esto se le llama conciencia emocional o autoconocimiento emocional. Paul Ekman, pionero en el estudio de las emociones y de su expresión facial, determina seis emociones básicas:

  • Ira
  • Tristeza
  • Alegría
  • Miedo
  • Asco
  • Sorpresa

Lo cierto es que hay muchas formas de explicar y definir las emociones, no hay una definición única.

La palabra emoción proviene del latín «emovere» que significa movimiento hacia el exterior.

La emoción es una reacción psicofisiológica que emerge ante ciertos estímulos. Por este motivo, es un mecanismo instantáneo y automático de atribución de significados a las situaciones. Como resultado de este mecanismo se puede clasificar a las situaciones como beneficiosas o amenazantes. De acuerdo a si percibimos que la situación nos aporta bienestar o amenaza es como vamos a responder en consecuencia.

Ejemplos de cómo nos mueven las emociones:

  • El miedo ante una araña predispone a la huida para nuestra protección.
  • El enojo con nuestro jefe nos moviliza a tener una reunión con él para generar un nuevo acuerdo o tal vez a buscar un nuevo trabajo para nuestro beneficio.
  • La tristeza nos hace elegir quedarnos en casa en vez de salir con amigos, esto nos permite reflexionar para tomar mejores decisiones.

A pesar de que las emociones nos llevan a acciones para protegernos o beneficiarnos, no significa que la acción automática sea lo mejor para nosotros. Ejemplo: si al ver un animal salvaje sentimos miedo y sorpresa, esto nos lleva a querer huir. Que la emoción nos aporte esa tendencia a la acción no significa que sea la acción más conveniente, tal vez lo mejor sea quedarse quieto y mirar al animal a los ojos.

Para discernir cuál es la mejor respuesta que podemos dar debemos reflexionar y evitar las reacciones impulsivas. Reconocer nuestras emociones en el momento previo a reaccionar nos permitirá elegir qué respuesta dar. Gracias a la conciencia emocional es posible dejar de dar respuestas impulsivas. De este modo podremos elegir actuar de formas más beneficiosas para nosotros mismos y para nuestro entorno.